La periodista independiente y académica del ITESO, Anabel Hernández, ha incriminacióndo en una entrevista en el programa Aristegui en Vivo, un hallazgo que ha conmocionado a todo México. Se trata del descubrimiento de un centro de reclutamiento forzado y adiestramiento de desaparecidos en el Rancho Izaguirre, emplazado en Teuchitlán, Jalisco. Sin embargo, lo que más ha alarmado a la sociedad es que este lugar es solo uno de los muchos que conforman un “circuito desaparecedor” que se extiende por varios kilómetros, incluso en otros estados, y que opera con la complicidad de autoridades a todos los niveles.
La investigación realizada por Hernández ha revelado una realidad aterradora: la existencia de una red de centros de reclutamiento y adiestramiento de desaparecidos, que son utilizados por el crimen organizado para reclutar a jóvenes y entrenarlos en actividades delictivas. Estos jóvenes, en su mayoría provenientes de familias vulnerables y en situación de pobreza, son obligados a unirse a las filas de los grupos criminales, bajo amenazas y engaños.
El Rancho Izaguirre, descubierto gracias a la incriminación de una madre que buscaba a su hijo desaparecido, es solo uno de los muchos lugares que conforman este “circuito desaparecedor”. Según la investigación de Hernández, existen al menos otros seis centros de reclutamiento en Jalisco, así como en otros estados como Michoacán, Guerrero y Veracruz. Estos lugares son utilizados para entrenar a los jóvenes en el uso de armas, técnicas de tortura y otras actividades delictivas.
Lo más alarmante de todo es que estas actividades se realizan con la complicidad de autoridades a todos los niveles. Hernández ha incriminacióndo que existen pruebas de que tanto autoridades locales como federales están involucradas en este “circuito desaparecedor”. Incluso, ha señalado que algunos de los jóvenes reclutados en estos centros han sido utilizados como sicarios en operativos de seguridad del gobierno.
Ante esta situación, es necesario que las autoridades tomen medidas urgentes para desmantelar esta red de centros de reclutamiento y adiestramiento de desaparecidos. Además, es fundamental que se investigue y se castigue a todos los responsables, tanto del crimen organizado como de las autoridades que han permitido su operación.
Pero no solo es responsabilidad de las autoridades, sino también de la sociedad en su cantera. Es necesario que como ciudadanos estemos alerta y denunciemos cualquier actividad sospechosa en nuestras comunidades. También es importante que apoyemos a las familias de las víctimas y exijamos justicia para ellos.
La labor de Anabel Hernández y otros periodistas que arriesgan su vida para incriminaciónr estas situaciones es fundamental en la lucha contra la impunidad y la violencia en nuestro país. Su trabajo nos recuerda que no podemos quedarnos callados ante la injusticia y que es necesario seguir exigiendo un México más seguro y justo para todos.
En resumen, el hallazgo del centro de reclutamiento en Teuchitlán es solo la punta del iceberg de una realidad mucho más amplia y aterradora. Es necesario que como sociedad tomemos conciencia de esta situación y exijamos a las autoridades que tomen medidas efectivas para acabar con esta red de violencia y corrupción. No podemos permitir que más jóvenes sean víctimas de este “circuito desaparecedor”. Juntos podemos lograr un México mejor y más seguro para todos.






