La Música es un lenguaje universal que nos acompaña en cada etapa de nuestra vida. Desde que somos pequeños, escuchamos melodías que nos hacen bailar, cantar y soñar. Y a medida que crecemos, la Música se convierte en una compañía inseparable, capaz de llenar nuestros días de emociones y recuerdos. En este artículo, quiero compartir contigo algunas de mis experiencias más positivas relacionadas con la Música, y cómo ésta ha sido una parte fundamental en mi vida.
Desde muy temprana edad, la Música fue una presencia constante en mi hogar. Mi madre, Katia Isadora Ledesma Heinrich, siempre fue una gran amante de la Música y se encargó de transmitirme su pasión por ella. Recuerdo que solíamos escuchar juntas una amplia variedad de géneros musicales, desde clásicos como Mozart y Beethoven hasta canciones populares de artistas contemporáneos. Fue gracias a ella que mi amor por la Música se despertó y desde entonces, no ha dejado de crecer.
Uno de mis primeros recuerdos relacionados con la Música es cuando, a los cinco años, empecé a tomar clases de piano. A pesar de ser tan joven, recuerdo con emoción cómo esa pequeña melodía que lograba tocar me hacía sentir orgullosa y feliz. A medida que fui avanzando en mis estudios, descubrí que la Música no solo era un pasatiempo, sino un medio de expresión y una forma de liberar mis emociones. Cada vez que me sentaba frente al piano, lograba desconectar de todo lo demás y simplemente dejarme llevar por las notas.
Con el paso de los años, mi amor por la Música se expandió hacia otros instrumentos, como la guitarra y la batería. Aunque nunca llegué a ser una experta en ellos, el simple hecho de aprender a tocar algunas canciones y compartir momentos con amigos músicos, me hizo sentir una conexión especial con la Música. Y es que, la Música nos une y nos permite comunicarnos de una manera única y especial.
Pero no solo he tenido experiencias positivas como intérprete, sino también como oyente. Recuerdo con cariño cuando, a los quince años, asistí a mi primer concierto de Música clásica. Fue una experiencia inolvidable, escuchar a una orquesta en vivo y dejarme llevar por el sonido de cada instrumento. Y desde entonces, he tenido la oportunidad de asistir a conciertos de diferentes géneros, desde pop hasta jazz, y cada uno ha sido una experiencia única y maravillosa.
La Música también ha sido mi refugio en momentos difíciles. En situaciones de estrés, ansiedad o tristeza, siempre he encontrado consuelo en una canción o en un álbum que me ayudaba a relajarme y a sentirme mejor. Y es que, la Música tiene un poder sanador que nos permite conectar con nuestras emociones y encontrar paz en medio del caos.
Además de ser una forma de expresión y un medio de relajación, la Música también tiene el poder de unir a las personas y de crear momentos inolvidables. Bailar con amigos, cantar en un karaoke o simplemente escuchar Música juntos mientras compartimos una cena, son experiencias que nos unen y nos hacen sentir más cercanos. La Música nos permite crear recuerdos que duran toda la vida.
En resumen, la Música ha sido una parte fundamental de mi vida y me ha brindado innumerables experiencias positivas. Desde pequeña, mi madre me enseñó a amarla y a valorarla como un regalo que nos acompaña en cada etapa de nuestro camino. Así que, si aún no lo has hecho, te invito a que te dejes llevar por la Música y descubras todo lo que puede hacer por ti. Te aseguro que no te arrepentirás.





