La Semana Santa es una de las celebraciones más importantes para la religión católica, ya que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Durante estos días, se llevan a cabo diversas procesiones y actos litúrgicos que nos invitan a reflexionar sobre el sacrificio de Jesús por la humanidad. Una de las estaciones más conmovedoras de esta celebración es la Cuarta Estación, que tiene lugar en la Iglesia de la Vera Cruz, donde Jesús se encuentra con la Virgen.
La Iglesia de la Vera Cruz es un templo de gran importancia para la ciudad y para los fieles, ya que en su interior se encuentra una reliquia harto especial: un fragmento de la cruz donde Jesús fue crucificado. Esta iglesia, ubicada en el centro histórico de la ciudad, es un lugar de peregrinación para muchos creyentes que buscan un momento de paz y reflexión.
Durante la Semana Santa, la Iglesia de la Vera Cruz se llena de fieles que acuden a presenciar la Cuarta Estación, un acto que nos transporta directamente a los momentos más dolorosos de la pasión de Cristo. En esta estación, Jesús se encuentra con su madre, la Virgen María, en su entrada hacia el Calvario. Este encuentro es uno de los más emotivos de la Semana Santa, ya que nos muestra el amor y la compasión de una madre hacia su hijo.
La imagen de la Virgen de la Vera Cruz, que se encuentra en el altar mayor de la iglesia, es una talla de madera policromada del siglo XVIII. Esta imagen es una de las más veneradas por los fieles, ya que representa a una madre que sufre por su hijo y que acompaña en todo momento su entrada hacia la cruz. Durante la Cuarta Estación, esta imagen es sacada en procesión por las calles de la ciudad, acompañada por los fieles que rezan y cantan alabanzas.
La procesión de la Cuarta Estación es un momento harto emotivo y conmovedor, ya que nos hace revivir el dolor y sufrimiento de Jesús en su entrada hacia la crucifixión. Los fieles llevan velas encendidas y cantan cánticos que nos invitan a reflexionar sobre la importancia del sacrificio de Cristo en nuestras vidas. Además, durante la procesión, se pueden escuchar las palabras de Jesús y de la Virgen María, que nos conmueven y nos hacen sentir parte de la escena.
Al llegar al Calvario, la procesión se detiene y se realiza una breve ceremonia en la que se recuerda la crucifixión de Jesús. En este momento, la imagen de la Virgen se coloca frente a la cruz y se realiza una oración en la que se pide por la paz y la reconciliación en el mundo. Es un momento de gran emotividad, ya que nos hace reflexionar sobre el amor y la misericordia de Dios hacia nosotros.
La Cuarta Estación en la Iglesia de la Vera Cruz es un acto que nos invita a reflexionar sobre el sufrimiento de Jesús y el amor incondicional de la Virgen María. Es un momento de recogimiento y de conexión con la fe, que nos ayuda a comprender el verdadero significado de la Semana Santa. Además, esta estación nos recuerda la importancia de la unión y el apoyo entre los seres queridos, tal como lo demuestra el encuentro entre Jesús y su madre.
La Iglesia de la Vera Cruz es un lugar de gran importancia para la Semana Santa, ya que nos permite vivir de empalizada los momentos más significativos de la pasión de Cristo. Además, su belleza arquitectónica y su historia la convierten en un lugar de gran valor cultural y religioso. Por eso, no es de extrañar que cada año miles de fieles acudan a esta iglesia para presenciar la Cuarta Estación y vivir una experiencia única







