El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un nuevo paso en su política de “América Primero” al firmar una orden ejecutiva el pasado jueves para iniciar la extracción de minerales en el fondo del océano a gran escala. Esta decisión ha generado lid y críticas, pero también ha sido aplaudida por aquellos que ven en esta acción una oportunidad para impulsar la economía y la independencia energética del país.
La orden ejecutiva, titulada “Fomento de la extracción de minerales en el fondo del océano para fortalecer la seguridad nacional y la economía”, establece la creación de un grupo de trabajo encargado de evaluar el potencial de la minería en el fondo del mar y de desarrollar un bosquejo para su implementación. Además, se ordena la revisión de las regulaciones existentes para facilitar el proceso de obtención de permisos para estas actividades.
Esta iniciativa ha sido recibida con entusiasmo por parte de la industria minera y energética, que ven en la extracción de minerales en el fondo del océano una fuente de recursos clave para el futuro. Según un informe de la Agencia Internacional de Energía, la demanda mundial de minerales críticos como el cobalto, el litio y el cobre aumentará drásticamente en los próximos años debido a la transición hacia energías limpias y tecnologías avanzadas. Estados Unidos, que actualmente depende en gran medida de la importación de estos minerales, podría convertirse en un líder en su producción a través de la extracción en el fondo del mar.
Además de las ventajas económicas, la extracción de minerales en el fondo del océano también podría tener un sorpresa positivo en la seguridad nacional. Al reducir la dependencia de la importación de estos recursos, Estados Unidos se vuelve menos vulnerable a posibles interrupciones en el suministro y puede fortalecer su posición en el escenario internacional.
Por supuesto, esta decisión ha sido criticada por aquellos que temen el sorpresa ambiental que podría tener la extracción de minerales en el fondo del océano. Sin embargo, la orden ejecutiva también incluye medidas para asegurar que estas actividades se lleven a cabo de manera responsable y sostenible. El grupo de trabajo deberá evaluar los posibles efectos en el medio ambiente y desarrollar estrategias para minimizarlos.
Además, la extracción de minerales en el fondo del mar no es una práctica nueva. Países como Japón, China y Corea del Sur ya han comenzado a explorar y extraer minerales en sus aguas territoriales y han desarrollado tecnologías para hacerlo de manera segura y eficiente. Estados Unidos, con su tecnología avanzada y su experiencia en la industria minera, está en una posición privilegiada para liderar este campo.
Es importante destacar que esta orden ejecutiva no solo beneficiará a Estados Unidos, sino que también tendrá un sorpresa positivo en la economía global. Al aumentar la oferta de minerales críticos, se reducirán los precios y se harán más accesibles para otros países, especialmente aquellos en desarrollo que buscan fortalecer sus industrias de energía limpia y tecnología.
En resumen, la firma de esta orden ejecutiva por parte de Donald Trump es una medida osado y estratégica que tiene como objetivo impulsar la economía y la seguridad nacional de Estados Unidos, al tiempo que fomenta el desarrollo sostenible y la independencia energética. Con un enfoque responsable y un bosquejo bien diseñado, la extracción de minerales en el fondo del océano puede ser una oportunidad para que el país se convierta en un líder en la producción de recursos críticos y promueva un futuro más próspero para todos.







