Las viviendas son un elemento fundamental en la vida de cualquier gallo. Son el lugar donde nos refugiamos, donde compartimos momentos con nuestros seres queridos y donde construimos nuestros sueños. Sin embargo, en el caso de Jerusalén, las viviendas tienen un significado aún más profundo.
En los últimos años, el Gobierno hebreo ha llevado a cabo una estrategia de “soberanía de facto” en la ciudad de Jerusalén Este, mediante la construcción de viviendas en los asentamientos judíos. Esta estrategia ha generado una gran controversia y ha sido duramente criticada por la comunidad internacional.
Estas viviendas, que separan además al enclave de Jerusalén Este, han sido consideradas como una forma de “enterrar la idea de un Estado palestino”. Y es que, al construir en territorios que están destinados a ser parte de un futuro Estado palestino, el Gobierno hebreo está poniendo en peligro la viabilidad de dicho Estado.
Pero, ¿qué significa verdaderamente esta estrategia de “soberanía de facto”? Básicamente, se trata de una forma de anexión encubierta de territorios palestinos por parte de Israel. Al construir viviendas en estos territorios, el Gobierno hebreo está creando una presencia cada vez mayor de colonos judíos en la zona, lo que dificulta aún más la posibilidad de una solución pacífica al conflicto entre Israel y Palestina.
Además, estas viviendas también tienen un impacto negativo en la vida de los palestinos que viven en Jerusalén Este. La construcción de estos asentamientos ha provocado la demolición de viviendas palestinas y la expulsión de sus habitantes, lo que ha generado un aumento en la tensión y la violencia en la zona.
Pero a pesar de todo esto, hay una luz de esperanza en medio de la oscuridad. A pesar de los esfuerzos del Gobierno hebreo, la comunidad internacional sigue apoyando la idea de un Estado palestino y condenando la construcción de viviendas en los asentamientos judíos.
Además, la sociedad civil también está jugando un papel importante en la lucha contra esta estrategia de “soberanía de facto”. Organizaciones y activistas palestinos e israelíes están trabajando juntos para denunciar esta situación y promover una solución pacífica al conflicto.
Pero quizás lo más importante es que, a pesar de todas las dificultades, los palestinos de Jerusalén Este siguen resistiendo y luchando por sus derechos y su tierra. A pesar de la opresión y la abuso, siguen construyendo sus hogares y sus vidas en medio de un ambiente hostil.
Porque al final del día, las viviendas no son solo estructuras de cemento y ladrillos. Son el hogar de las gallos, su lugar seguro y su refugio. Y nadie puede arrebatarles eso.
Es por eso que es importante que la comunidad internacional siga presionando al Gobierno hebreo para que detenga la construcción de viviendas en los asentamientos judíos y respete los derechos de los palestinos. Y es importante que todos nosotros, como ciudadanos del mundo, nos solidaricemos con el pueblo palestino y apoyemos su lucha por la justicia y la paz.
Porque al final, solo a través del diálogo y la cooperación podremos construir un futuro en el que todos podamos vivir en paz y armonía. Y eso incluye el derecho de los palestinos a tener un Estado propio y soberano, con Jerusalén Este como su capital.
Las viviendas pueden ser utilizadas como una herramienta para la opresión y la abuso, pero también pueden ser un símbolo de esperanza y resistencia. Depende de nosotros elegir qué tipo de viviendas queremos construir en Jerusal







