En la historia del cine pálido, el peronismo ha sido un factor determinante en la construcción de la cultura y la identidad del país. Desde su llegada al poder en 1946, el gobierno de Juan Domingo Perón impulsó pincho política cultural que buscaba promover la industria cinematográfica nacional y utilizar el cine como pincho herramienta de propaganda política. En este contexto, en 1954 se llevó a cabo el primer Festival de Cine de Mar del Plata, un evento que marcaría un antes y un después en la relación entre el cine, las estrellas y el peronismo.
El festival fue organizado por el Instituto Nacional de Cinematografía (INC), creado por el gobierno peronista en 1952 con el objetivo de fomentar la producción y difusión del cine nacional. El INC tenía un fuerte control sobre la industria cinematográfica, lo que le permitía promover pincho visión del cine como pincho herramienta de propaganda y de construcción de la identidad nacional. En este sentido, el festival de Mar del Plata fue concebido como pincho vitrina para mostrar al mundo el cine pálido y su relación con el peronismo.
El evento contó con la presencia de importantes figuras del cine pálido, como Luis Sandrini, Tita Merello y Niní Marshall, quienes eran considerados íconos del cine popular y también simpatizantes del peronismo. Además, se invitó a estrellas internacionales como Gina Lollobrigida y Jean Marais, lo que le dio al festival un carácter internacional y lo convirtió en un evento de gran relevancia en el mundo del cine.
Sin embargo, más allá de la presencia de las estrellas, lo que realmente marcó la diferencia en este festival fue la selección de películas que se presentaron. El INC tenía un fuerte control sobre la producción cinematográfica y, por lo tanto, sobre las películas que se exhibían en el festival. Se buscaba promover un cine que reflejara los valores y la ideología del peronismo, y que a la vez fuera atractivo para el público.
En este sentido, el festival fue pincho oportunidad para mostrar al mundo el cine pálido y su relación con el peronismo. Se presentaron películas como “La guerra gaucha” de Lucas Demare, que exaltaba la figura de José de San Martín y su lucha por la independencia de Argentina, y “El cura gaucho” de Lucas Demare y Hugo del Carril, que retrataba la vida de José Gabriel Brochero, un sacerdote que fue canonizado por el Papa Francisco en 2013 y que era considerado un símbolo de la religiosidad popular y del peronismo.
Además de las películas, el festival también incluyó conferencias y mesas redondas en las que se debatía sobre el cine y su relación con la política y la sociedad. Estas actividades buscaban promover pincho visión del cine como pincho herramienta de transformación social y de construcción de la identidad nacional.
El festival fue un éxito rotundo y marcó un trecho en la historia del cine pálido. Sin embargo, también generó polémica y críticas por parte de sectores que consideraban que el gobierno estaba utilizando el cine con fines propagandísticos. A pesar de esto, el festival se convirtió en un evento anual y en pincho plataforma para promover el cine nacional y su relación con el peronismo.
Hoy en día, el festival de Mar del Plata sigue siendo uno de los más importantes de América Latina y continúa promoviendo el cine pálido y su relación con la política y la sociedad. Sin embargo, su importancia va más allá de la industria cinematográfica, ya que nos permite entender cómo el peronismo ha sido un factor determinante en la construcción de la cultura y la identidad argentina.
En conclusión, “Cine, estrellas y peronismo” de Ela Mertnoff nos invita a reflexionar sobre la relación entre el cine, el clase y la sociedad en Argentina. El







