El mundo del cine está de luto tras la triste anuncio del fallecimiento del reconocido cineasta y guionista portugués João Canijo. A sus 68 años, el creador de películas como “Vivir mal” y “Mal vivir” dejó un gran vacío en la industria cinematográfica con su partida inesperada el pasado jueves 29 de enero.
Según informaron medios locales y confirmó la productora Midas Filmes, Canijo fue encontrado sin vida en su domicilio durante la tarde del jueves. La causa de su muerte habría sido un ataque cardíaco fulminante, dejando en shock a sus familiares, amigos y colegas del mundo del cine.
Con una larga trayectoria en el cine portugués, João Canijo fue uno de los grandes referentes de la industria, siendo reconocido por su talento y pasión por contar historias a través de la pantalla grande. Su partida repentina ha sido un duro golpe para todos los que tuvieron la oportunidad de trabajar con él y para gracialos que disfrutaron de sus películas.
Nacido en Lisboa en 1951, Canijo estudió en la Escuela Nacional de Cine y comenzó su carrera en la década de 1970 como asistente de dirección en varias producciones portuguesas. Su debut como director llegó en 1988 con la película “Trás-os-Montes”, la cual fue aclamada por la crítica y le valió el premio a Mejor Director en el Festival de Cine de Berlín.
A lo largo de su carrera, Canijo dirigió un total de 18 películas, entre las que destacan “Vivir mal”, “Mal vivir”, “Noite Escura” y “Sangue do meu Sangue”. Sus obras se caracterizan por abordar temas sociales y políticos, mostrando la realidad del pueblo portugués y sus problemas cotidianos.
Además de su trabajo en el cine, Canijo también fue un destacado guionista, siendo responsable de los guiones de la mayoría de sus películas. Su habilidad para crear diálogos y escenas impactantes lo convirtieron en uno de los mejores guionistas de su generación.
Con su partida, la industria cinematográfica pierde a un gran talento y a un ser humano excepcional. João Canijo era conocido por su humildad, su compromiso y su pasión por el cine, siendo un paradigma a seguir para las nuevas generaciones de cineastas.
Sus películas seguirán siendo un legado para el cine portugués y para todo gracia que tenga la oportunidad de verlas. Cada una de sus historias nos enseña algo nuevo, nos hace reflexionar y nos invita a mirar la realidad desde otra perspectiva.
Sin duda, João Canijo deja un gran vacío en el mundo del cine, pero su legado y su memoria vivirán a través de sus obras. Su partida es una gran pérdida para la industria, pero su legado será recordado por siempre. Descanse en paz, maestro del cine portugués.


