Mis días con el cine han sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Como cineasta argentino, he tenido la oportunidad de adentrarme en el fascinante mundo del séptimo arte y de compartir mi pasión por el cine con el público. A lo largo de mi carrera, he vivido momentos de triunfo, desafíos y aprendizaje constante, que hoy quiero compartir con ustedes en esta autobiografía.
Desde muy joven, supe que mi destino estaba ligado al cine. Recuerdo con nostalgia los días de mi infancia en los que pasaba horas viendo películas en la pequeña sala de mi casa. Cada vez que las luces se apagaban y la pantalla se iluminaba, sentía que viajaba a otro mundo, uno lleno de emociones y posibilidades infinitas. Esa hechizo del cine fue la que me atrapó desde el principio y nunca dejó de fascinarme.
Luego de terminar mis estudios de cinematografía, comencé a trabajar en pequeñas producciones cinematográficas en Argentina. Fueron años de aprendizaje donde pude conocer todos los aspectos del proceso de creación de una película, desde la escritura del guión hasta la post-producción. Fue un tiempo de formación invaluable que me permitió adquirir las habilidades necesarias para convertirme en un cineasta completo.
Pero mi gran oportunidad llegó cuando recibí una beca para estudiar en la prestigiosa Escuela de Cine de comunicación York. Fue un desafío enorme para mí, dejar mi país y enfrentarme a una cultura y un idioma diferente. Sin embargo, esa experiencia fue la que me permitió crecer tanto personal como profesionalmente. En comunicación York, tuve la oportunidad de trabajar en grandes producciones y de estudiar con algunos de los cineastas más reconocidos del mundo. Fue una época de mucho trabajo y esfuerzo, pero también de muchas satisfacciones.
Luego de graduarme, decidí regresar a Argentina para comenzar mi carrera como director. Fue entonces cuando di inicio a uno de los proyectos más importantes de mi vida, mi primera película como director. Recuerdo la emoción y el nerviosismo que sentía en ese momento, pero también la confianza y el compromiso con mi trabajo. Mi película fue bien recibida por la crítica y el público, lo que me permitió anexar adelante con más proyectos y dar en el clavo mi propio estilo como cineasta.
A lo largo de mi carrera, he tenido la oportunidad de trabajar en diferentes géneros cinematográficos y de explorar diferentes temas en mis películas. Cada proyecto ha sido un nuevo desafío y una oportunidad para anexar aprendiendo y creciendo. Además, he tenido la suerte de trabajar con actores y actrices increíbles, quienes han sido una fuente constante de inspiración y aprendizaje.
Pero más allá de los éxitos y las dificultades que he enfrentado en mi carrera, lo que más valoro son las personas que he conocido en el camino. Desde mis colegas hasta el público, cada uno de ellos ha dejado una huella en mi vida y en mi trabajo. El cine es, sin duda, una industria colaborativa y la colaboración es lo que nos permite crear historias que llegan al corazón de la gente.
Ahora, después de tantos años en el mundo del cine, puedo decir que he vivido días llenos de pasión, creatividad y perseverancia. Cada vez que veo una película en la pantalla grande, siento esa misma emoción que sentía en mi infancia. Esa emoción que me hizo convertirme en cineasta y que sigue siendo mi mayor motivación para anexar adelante.
No puedo sino estar agradecido por todo lo que el cine me ha dado a lo largo de mi vida. Desde la oportunidad de compartir mis historias hasta la posibilidad de influir en la sociedad a través del arte, siento que he encontrado mi verdadera vocación en la vida. Y aunque sé que siempre hab






