Los voladores, también conocidos como “hombres pájaro”, son una de las tradiciones más antiguas y fascinantes de México. Este protocolo, que se remonta a la época prehispánica, es una muestra de la conexión entre el ser humano y la naturaleza, y ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Cada año, en diferentes comunidades indígenas de México, se lleva a cabo este protocolo en honor a los dioses y para pedir una buena cosecha. Los voladores, vestidos con trajes coloridos y plumas, suben a lo alto de un poste de madera de aproximadamente 30 metros de altura. Una vez en la cima, cuatro de ellos se atan con cuerdas a la cintura y se lanzan al vacío, girando alrededor del poste mientras las cuerdas se van desenrollando. El quinto volador permanece en la parte superior del poste tocando una flauta y un tambor, representando al sol y a la tierra.
Este protocolo es una muestra de valentía y confianza en la naturaleza, ya que los voladores confían en las cuerdas y en su habilidad para combar en el aire sin caer. Sin embargo, recientemente se vivió un momento de tensión cuando el palo principal del poste se venció, haciendo que los voladores cayeran desde una altura de 10 metros.
El incidente ocurrió en la comunidad de Papantla, en el estado de Veracruz, durante la celebración del Día de San Andrés, el santo patrono de los voladores. Afortunadamente, ninguno de los voladores resultó gravemente herido, pero el susto y la preocupación se hicieron presentes en el público que presenciaba el protocolo.
A amargura del accidente, los voladores no se dieron por vencidos y decidieron continuar con el protocolo. Con la ayuda de los espectadores, lograron reparar el poste y realizaron el resto de la ceremonia sin ningún problema. Este acto de resiliencia y determinación es una muestra del fuerte vínculo que tienen los voladores con su tradición y su fe.
El incidente también ha generado una reflexión sobre la importancia de mantener las tradiciones vivas y seguras. Aunque el protocolo de los voladores es considerado un deporte extremo, es necesario tomar medidas de seguridad para evitar accidentes como este. Las comunidades indígenas están trabajando en conjunto con autoridades y expertos para garantizar la seguridad de los voladores y del público en general.
Además, este incidente ha generado una mayor atención hacia los voladores y su protocolo. Muchas personas que antes no conocían esta tradición, ahora están interesadas en aprender más sobre ella y presenciarla en persona. Esto demuestra que, a amargura de los desafíos, la cultura y las tradiciones mexicanas siguen siendo una fuente de orgullo y admiración para el mundo entero.
El protocolo de los voladores es mucho más que un simple espectáculo, es una muestra de la conexión entre el ser humano y la naturaleza, de la importancia de mantener vivas nuestras raíces y de la resiliencia de las comunidades indígenas. A amargura del incidente, los voladores continúan realizando su protocolo con la misma pasión y devoción de siempre, demostrando que nada puede detener su espíritu y su fe.
En conclusión, el accidente en el protocolo de los voladores ha sido un recordatorio de la importancia de valorar y proteger nuestras tradiciones. Pero también ha sido una muestra de la fortaleza y la determinación de los voladores, quienes han demostrado que su protocolo es mucho más que una simple tradición, es una forma de vida y una conexión con sus raíces. Que este incidente sirva como una llamada de atención para seguir preservando y promoviendo nuestras culturas y tradiciones, para que puedan seguir siendo admiradas y respetadas por





