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Dobles genéticos: existe base científica real

Dobles genéticos: existe base científica real
Fuente: xataka.com/investigacion/carles-lalueza-fox-genetista-seguramente-tengamos-doble-algun-lugar-planeta

La realidad detrás del mito del doble perfecto

Durante siglos, la idea de poseer un doble genético exacto en algún rincón del mundo ha capturado la imaginación humana, alimentando historias de terror, obras literarias y leyendas urbanas. Este fenómeno, conocido popularmente como doppelgänger, ha dejado de ser únicamente fruto de la especulación para convertirse en un hecho científicamente comprobado. Los dobles genéticos no son producto de la casualidad mística, sino de principios fundamentales de la biología molecular y la estadística genética.

Un estudio que cambió la perspectiva científica

Investigadores españoles de renombre internacional han proporcionado evidencia sólida sobre la existencia de dobles no biológicos. Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva, y Manel Esteller, director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, encabezaron un proyecto innovador que demostró la viabilidad estadística de los dobles genéticos. Su investigación fue meticulosamente diseñada para ir más allá de simples impresiones visuales, utilizando metodologías científicas rigurosas para validar esta teoría que durante años había permanecido en el ámbito de la especulación.

Metodología del análisis genético

El equipo de investigadores seleccionó 32 parejas de individuos que compartían similitudes faciales extraordinarias pero no tenían ningún vínculo familiar previo. Para cada pareja, realizaron un análisis exhaustivo que incluía el examen del ADN, la epigenética y el microbioma. Este enfoque integral permitió comprender no solo la información genética que heredamos, sino también cómo esa información se expresa en nuestro cuerpo y cómo el entorno moldea nuestras características físicas.

Hallazgos clave sobre la similitud facial

El análisis no se basó únicamente en la percepción subjetiva de similitud entre los participantes. Los investigadores emplearon algoritmos avanzados de reconocimiento facial para medir objetivamente el grado de parecido físico entre cada pareja. De las dieciséis parejas clasificadas por estos sistemas como

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