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Capacidad laboral a los 67: el reto que pocos trabajadores logran

Capacidad laboral a los 67: el reto que pocos trabajadores logran
Fuente: xataka.com/empresas-y-economia/expertos-seguridad-social-coinciden-muy-dificil-que-trabajador-llegue-a-67-anos-plena-capacidad

La brecha entre edad legal y capacidad real

La capacidad laboral a los 67 años se ha convertido en una preocupación central entre los especialistas de Seguridad Social en España. Mientras la normativa establece que los trabajadores deben prolongar su vida laboral hasta esta edad, expertos del sistema señalan una realidad incómoda: muchos empleados llegan a estos años sin las condiciones físicas y mentales necesarias para mantener el rendimiento que se les exige.

Alfonso Muñoz Cuenca, funcionario especializado en pensiones de la Seguridad Social, ha documentado casos de trabajadores que, aunque técnicamente pueden alcanzar los 67 años, experimentan un agotamiento severo que compromete su desempeño. La capacidad laboral a los 67 años no es solo una cuestión de números en el contrato, sino de viabilidad real en el día a día.

El impacto de la reforma de 2011

La Ley 27/2011 marcó un punto de inflexión en las políticas de jubilación españolas. Esta normativa estableció un retraso progresivo de la edad de jubilación, acompañado de requisitos cada vez más exigentes. Desde entonces, la capacidad laboral a los 67 años ha dejado de ser una simple cifra para convertirse en un desafío constante.

Según los requisitos actuales, en 2026 solo podrán jubilarse a los 65 años quienes acrediten un mínimo de 38 años y 3 meses cotizados. Aquellos que no cumplan este requisito deberán esperar hasta los 66 años y 10 meses. Sin embargo, la capacidad laboral a los 67 años presenta un problema más profundo: la normativa no contempla el desgaste acumulado que muchos trabajadores experimentan en profesiones particularmente exigentes.

Expectativa de vida versus calidad laboral

El sistema de pensiones actual fue diseñado en una época diferente. Cuando se establecieron los parámetros originales, la esperanza de vida tras la jubilación era de apenas siete años. Hoy, según datos del INE, esa cifra supera los 20 años. Sin embargo, este aumento en la longevidad no garantiza que los trabajadores lleguen al final de su carrera con la misma capacidad laboral a los 67 años que tenían a los 55 o 60.

La paradoja es evidente: mientras vivimos más años, los últimos de la vida activa resultan más complicados. La capacidad laboral a los 67 años no mejora con leyes que retrasen la jubilación, sino que requiere de un enfoque diferente hacia la sostenibilidad del trabajo en edades avanzadas.

El síndrome del desgaste invisible

Muñoz Cuenca ilustra el problema con ejemplos concretos: trabajadores en andamios, personal sanitario en guardias interminables, cuidadores con turnos extenuantes. En todos estos casos, la capacidad laboral a los 67 años no aparece reflejada en certificados médicos de incapacidad, pero sí en el cansancio acumulado, la pérdida de ritmo y un cuerpo que ya no responde igual que hace 20 años.

Los datos de burnout en España confirman esta percepción. Según estudios recientes, el 55% de los trabajadores ha sufrido agotamiento total en algún momento de su carrera. El sector sanitario y los oficios de cuidado son los más afectados, enfrentándose a escasez crónica de personal y cargas de trabajo elevadas. La capacidad laboral a los 67 años en estos sectores es particularmente cuestionable.

Estadísticas de fatiga laboral

Los datos de la UGT de 2025 demuestran que la precariedad laboral incrementa un 61% las probabilidades de desarrollar depresión. Las bajas laborales entre empleados de 55 a 65 años han aumentado un 43% en los últimos años, un indicador claro de que la capacidad laboral a los 67 años está bajo presión extrema en muchos sectores.

El obstáculo de los años cotizados

Otro factor crítico que impacta la capacidad laboral a los 67 años es el número de años cotizados. Muchos trabajadores, especialmente mujeres que han dedicado tiempo al cuidado familiar o empleados que llegaron tarde al mercado laboral, acumulan trayectorias fragmentadas con contratos temporales. La capacidad laboral a los 67 años no es el único problema; llegar a esa edad sin los requisitos mínimos se ha convertido en una realidad para más de once millones de personas mayores de 45 años en España.

Solo para acceder a jubilación anticipada voluntaria se requieren 35 años cotizados. Quienes no alcanzan esta cifra se ven obligados a trabajar más años, lo que agrava aún más el deterioro de su capacidad laboral a los 67 años.

Soluciones emergentes: jubilación parcial

Frente a este panorama, Muñoz Cuenca propone el concepto de "desaceleración laboral": reducir progresivamente la carga de trabajo conforme se aproxima el final de la vida activa. La herramienta legal ya existe mediante la jubilación parcial con contrato de relevo. Desde 2025, es posible solicitar esta modalidad hasta tres años antes de la edad ordinaria, con un mínimo de 33 años cotizados.

Este mecanismo permite reducir la jornada entre un 25% y un 75%, cobrando parte de la pensión mientras la empresa contrata a alguien para cubrir las horas restantes. Sin embargo, la capacidad laboral a los 67 años rara vez se beneficia de esta opción, ya que no todas las empresas están obligadas a aceptarla.

Barreras de implementación

A pesar de su disponibilidad legal, las jubilaciones progresivas siguen siendo la excepción, no la norma. La falta de implementación masiva de la jubilación parcial obliga a muchos empleados a "forzar la máquina" más allá de sus capacidades, derivando en un incremento significativo de bajas laborales precisamente cuando la capacidad laboral a los 67 años debería ser prioritaria.

Perspectiva profesional sobre el cambio necesario

Gina Aran, consultora de recursos humanos, enfatiza que "la jubilación debe ser una elección propia, tomada con criterio, teniendo en cuenta el estado de salud". Su posición refleja una tendencia creciente entre especialistas: la capacidad laboral a los 67 años no puede ser impuesta por norma, sino que debe ser evaluada considerando la viabilidad individual y sectorial.

La capacidad laboral a los 67 años representa uno de los mayores desafíos del sistema de seguridad social español actual. Mientras las leyes avanzan hacia edades de jubilación más tardías, la realidad cotidiana de millones de trabajadores muestra que el cuerpo y la mente no siempre acompañan los requisitos administrativos. Encontrar el equilibrio entre sostenibilidad fiscal y dignidad laboral es el verdadero desafío pendiente.

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